domingo, 29 de junio de 2008

Mundo Bidones

Montevideo y Paraguay, 23 hs
Buenos Aires, 11 de junio de 2008. Algunas estaciones de servicio lucen extraños carteles.

Viernes 13, 3PM. Decidimos iniciar el viaje hasta San Luis, haciendo oídos sordos a consejos de parientes y amigos.
Nos espera un encuentro ineludible: el bautismo de Santi, asadito, amigos y sol. También 800km de ruta llena de piquetes y vacía de nafta.
En Arrecifes nos anuncian que, de acá en adelante, no hay más nafta.
Empezamos a preocuparnos, compramos bidones, los llenamos. Seguimos viaje con tanque lleno + 20 litros acopiados.

Los piquetes consisten en largas filas de camiones parados en las banquinas, fogatas en la ruta y gente a los costados, hablando y tomando mate. Hay que disminuir la velocidad, no hace falta pararse. Se ven banderas, muchas, muchísimas, banderas argentinas. 
La gente saluda, agradece. No sé qué agradece. Hay caras de preocupación e incertidumbre. Como las nuestras.
Confirmado “no hay nafta”. A este paso no llegamos. Levantamos el pie del acelerador. Es notable el combustible que se ahorra yendo más despacio. No nos sobrepasa nadie… todos hacen lo mismo, claro.Hermosa la ruta de noche vacía de camiones. Llena de estrellas y a 100 km/h.
Ruta larga.
Paramos para descargar los bidones en el auto, en las estaciones de servicio desiertas y frías, la gente desespera. Los que vuelven preguntan si hay nafta. En Arrecifes, les decimos. ¿Y para allá? En toda Córdoba, nada, nos confirman.
Hacemos cuentas. Regla de tres simple, llegar, llegamos. ¿Y la vuelta? La vuelta ya veremos.
En una placa de la TV se puede leer:  El interior aislado.
Armamos una cadena de mensajes telefónicos con otros que están viajando: No hay nafta. Tampoco acá. Está cortado en el km 500. Usen la contramano.

Corte, campo, noche, nada, autos, camiones, autos. Larga fila, nadie se mueve, de la mano contrariano hay nada, incertidumbre. Pasan el tiempo y decidimos avanzar por la contramano, nos siguen algunos autos, encabezamos la fila. Pasamos una interminable fila de camiones en medio de la nada.
Abrimos la marcha, nos siguen casi todos los autos, nos dejan pasar. 
Dicen que en La Carlota hay dos mil quinientos camiones parados. Nos parecen muchos. También dicen quese levanta el paro. Estamos a 5 minutos de La Carlota. Que no se levante ahora por favor, salen todos juntos y es un kilombo.
En Achiras encontramos nafta, sólo la premium, a 4 pesos el litro, hasta 30 pesos le cargo. Todo suma. Ya casi llegamos. Llegamos.
Comemos, bebemos, jugamos, paseamos, nos reímos y todos los días nos preguntamos si  hoy habrá nafta.
Se suspenden los viajes en micro. Paro. Metieron preso al representante, que se llama De Ángeli. Cacerolazos. Y nosotros acá, jugando al truco.
Se levanta el paro, se acaba el fin de semana. Algunos pueden volver.
Nosotros sin nafta para llegar a Buenos Aires, esperamos.
Lunes a la tarde, hay nafta en una estación de servicio. Vamos. Todo el pueblo va. Horas de cola.


Se guarda donde sea. Compramos un bidón más grande. Lo llenamos.
Ahora sí: Podemos volver.
Volvemos. Muy solos, en la tarde.
Miramos por la ventanilla, como una película, las cosas que pasan, la gente y sus cosas. 
Hay muy pocos autos en la ruta. 
Se hizo de noche, seguimos solos.
En Córdoba, en medio de la oscuridad y de la nada, vemos gente al costado de la ruta. Están moviendo banderas argentinas. Parece que festejaran algo, habrá aflojado Cristina. Pienso que cualquier cámara de TV los hubiera mostrado a ellos ocupando el cuadro, y abajo, un zócalo con la leyenda, el interior se levanta, o algo así. Y no sería una mentira, pero tampoco una verdad.
Más adelante otro puñado, de quince, no más de veinte. Nos miran amontonados en el borde de la ruta. Pasamos despacio. Los saludo, les sonrío estúpidamente, no entiendo que hace esa gente ahí, en esa soledad y con ese frío. Da la impresión de que nos estuvieran alentando. Claro que no, ya sé que no.
Llegamos.
Los parientes y los amigos que se quedaron nos reciben como benditos.

domingo, 22 de junio de 2008

Si, claro.

Hay algunas verdades escolares que son ingenuas mentiras, algunas no vale la pena tratar de cambiar (los paraguas del 25 de mayo de 1810, son un ejemplo), pero hay una mentira (en realidad son cuatro mentiras) que nos venden año a año, estación a estación… Ayer, sin ir más lejos, dijeron –como todos los 21 de junio– que empezaba el invierno. 
True or False? False. 
Acá va mi argumento: 
Ayer, 21 de junio (días más días menos,  no es lo importante), tuvo lugar en el hemisferio sur el llamado SOLSTICIO de invierno (en el norte fue el de verano), lo que significa que vivimos el día del año en el que los rayos del sol alcanzan nuestro hemisferio de la manera más oblicua. Es decir, el día más corto, el día que amanece más tarde y oscurece más temprano. 
No es el día más frío del invierno porque la temperatura depende de otros factores, no sólo de cómo llegan los rayos del sol, pero si es el día más invierno de todos los días del invierno.
Si el invierno (que dura 3 meses, como todas las estaciones) estuviese representado en una montaña, el día más invierno sería la cima de esa montaña, es decir: el solsticio (el día de ayer). Ahora bien… Si el 21 es el día más invierno, lo lógico sería que el 22 fuera menos invierno y el 23, menos invierno aún. Un proceso de acercamiento al Sol regido por el movimiento de traslación de la Tierra. Siguiendo el ejemplo de la montaña; si el feliz escalador demorase tres meses entre el subir y el bajar, el camino empezó un mes y medio antes, llegó al solsticio (ayer) y seguirá bajando un mes y medio más, para empezar a subir la siguiente montaña, que en nuestro hemisferio será la primavera.
Vale decir, que el invierno no empezó ayer, sino el 6 de mayo y transitaremos el invierno hasta mediados de agosto donde empezaremos a subir la cuesta de la primavera para llegar el 21 de septiembre (equinoccio) al día más primaveral de todos.
Espabílense, nos tienen a todos engañados.

PD 1: En el supuesto caso de que alguien leyera esto, llegara al final y le resultase una soberana estupidez, les pido que se abstengan de comentar o tratar de refutar mi teoría. Arribé a estas conclusiones a los 12 años, por sostenerla me he puesto en ridículo y me han tratado de necia en varias oportunidades, he perdido trabajos, amigos, e hice poner los ojitos en blanco a más de un erudito. Están advertidos.
PD 2: Si alguno de los que leyera esto hasta el final (advertencia incluida) aún persistiera en refutarla, le digo (versionando a Cristina) que piense en este asunto durante 28 años, sométase al escarnio público, ármese un blog con cualquier excusa y solo luego podrá publicar sus ideas, gracias.
PD finale:  Si alguien no está de acuerdo, es que no entendió.

sábado, 7 de junio de 2008

Ser viejo. Ser joven. Ser Técnico en PC


Tengo una teoría. La del trato estereotipado. La elaboré haciendo trámites, usando el cajero automático y sacando tickets en las expendedoras.  Mi teoría tiene que ver con los viejos, con la manera especial que usan los jóvenes para hablarles, especialmente a las señoras viejas, como si la cuestión de género fuese un agravante.
El trato estereotipado podría resumirse en:
Hablarle (al viejo/a) fuerte, marcando las sílabas.
Usar un tono semejante al de un maestro tilingo. 
Usar diminutivos.
Llamarlo, cada vez que se pueda, insistentemente, abuela/o.
SUBA ESA ESCALERITA, ABUELA, Y DOBLE A LA DE-RE-CHA. 
Hacerle (al viejo/a) preguntas de respuestas obvias (variante muy usada en la atención médica) 
ABUELO, ¿YA TERMINÓ DE RELLENAR EL FORMULARIO?
ABUELO, ¿ YA PIDIÓ EL TURNITO EN LA MESA DE ADELAAANTE?
Esto último dicho a los gritos, mientras el señor de aspecto digno y formal tiene en sus manos el formulario perfecta y prolijamente completo.
Podría creerse que el trato estereotipado se basa en la razón lógica, que la intención es propiciar el entendimiento entre personas. Es decir, en el caso del señor de los formularios, que la señorita de la atención médica da por sentado que el señor tiene disminuida su audición y necesita que le hablen a los gritos. Falso. 
Yo soy bastante sorda. Tengo autoridad para hablar de eso. De hecho, tengo que hacer frecuentemente audiometrías y les aseguro que las personas que trabajan en la mesa de entradas del área “audiología” no están a los gritos con los pacientes, aunque entre los pacientes haya un altísimo porcentaje de sordos e hipoacúsicos.
No hay justificaciones. Hay certeza de que la juventud es una virtud, y que a medida que la vejez avanza, las virtudes se deterioran.
Imagino a  un señor mayor, a un psiquiatra o a un exprofesor universitario, teniendo que soportar a un pibe semialfabetizado, mientras recibe precarias instrucciones para rellenar un formulario.
Hay un trato estereotipado hacia los viejos, casi un maltrato disfrazado. 
Me pregunto cómo harán los viejos para contenerse.
Los que arreglan televisores, lavarropas, los mecánicos, los vendedores de seguros de vida, practican el trato estereotipado, pero la cosa se agrava cuando se interpone la tecnología. Ahí, los operadores del soporte técnico del servicio de internet y los vendedores de basura electrónica (inventan prestaciones y repiten tecnicismos que ni ellos saben qué son), son especialistas.
Los peores –lejos– son los técnicos en PC.
Técnicoenpecé. Desde el nombre uno puede empezar a sospechar. Llegan y, con cara de trato estereotipado, escuchan las cosas que uno dice sobre su computadora para después sentarse horas, en absoluto ostracismo, frente a nuestro monitor, a elucubrar vaya uno a saber qué maniobras. 
Ni hablar de intentar elaborar alguna teoría acerca del porqué de nuestro problema, ellos no tienen argumentos para casi nada. 
Es un hecho: nunca dan explicaciones consistentes, ni asumen la precariedad de sus maniobras.
Ni se les ocurra llamarlos por teléfono si veintitrés minutos después de que se hayan ido, la PC se colgó otra vez. Ni al día siguiente, después al comprobar que desaparecieron TODOS nuestros favoritos que tantos  años (?) nos llevó clasificar. 
No hay caso… ahora sé como hacen los viejos para contenerse.
Los técnicosenpc me hacen sentir vieja.