sábado, 2 de agosto de 2008

Mundo paraguas

Estoy harta de los paraguas chinos.
Al principio todas las cosas chinas eran feas, extremadamente rococó o decididamente espantosas.
Pero los chinos fueron perfeccionando su producción y se decidieron a imitar buenos diseños.
Entonces se transformaron en peligrosas, porque antes uno descartaba a simple vista esas porquerías inútiles, pero ahora podemos caer en la tentación de comprarnos por unos pesitos un destapador igualito al del catálogo de Alessi.
Yo despotrico con los paraguas, pero no los odio.
Me excuso diciendo que me molestan y que prefiero mojarme o caminar rápido debajo de los balcones.
La verdad del asunto de los paraguas es que ellos manifiestan dos de mis hábitos desagradables:
Suelo dejar olvidados determinados objetos personales
Acostumbro maltratar (los objetos que aún no perdí) hasta pulverizarlos.
No soy original ¿verdad?
No hay cosa más fácil de extraviar que un paraguas, sobre todo por la tarde cuando el sol está radiante y cargamos con carpetas, cartera y notebook. Dejarlo olvidado en el subte, más que una pérdida resulta una liberación.
Hacerlo añicos tampoco es tarea difícil.
Si optamos por los plegables, nótese que a mayor miniaturización, menor practicidad e inmediatez en la rotura. Es un oprobio circular con jirones de paraguas, poniendo en riesgo al próximo prójimo.
Los más grandes suelen aparecer tirados en el piso del auto, justo debajo de los pies del tío mayor que sentamos atrás. También permanecen dentro del paragüero de la oficina por meses, húmedos y amontonados con otros paraguas ajenos.
Todos terminan indefectiblemente en el carrito del cartonero.
Hace años aparecieron unos paraguas negros con botón de apertura que lo invadieron todo.
Yo se los robaba a mi papá, éramos un equipo perfecto: el mantenía su arsenal de paraguas y yo me encargaba de perderlos/destrozarlos.
Esos paraguas con botones "automáticos" eran verdaderas armas mortales, plic, shuut, trac… al principio funcionaban más o menos bien, pero al poco tiempo me machucaba las costillas tratando de mantenerlos decorosamente cerrados en medio del colectivo, una ignominia.
Como sea, lo peor de los paraguas es haber nacido chinos, aún los que portan marca.
Créanme.
Ya estoy grandecita y me pregunto ¿Cómo harán esas chicas súper-cuidadosas para lograr conservar intactos sus hermosos paraguas?
De modo que así como un buen día decidí ordenar mi placard, separando las prendas por color y conservar el orden sin remisión (lo recomiendo, no sólo se ganan minutos sino que se logra un look más acabado) esta vez me propuse adquirir el paraguas definitivo de mi vida.

Di con una antigua paragüería en el barrio de Flores, donde se puede elegir el armazón, la tela y hasta el manguito.
Una preciosura, ya verán. El viernes próximo me lo entregan, si llueve lo estreno.
Entonces dejarán de acecharme las prolijitas y sobre todo los chinos. Espero.

8 comentarios:

manuelabal dijo...

Una vez, luego de la visita de un viejo compañero de la primaria; cuando el clima, prefirió no acompañar. En su despedida, tuve que prestarle un paraguas; ya que, la lluvia parecía no parar jamás. Chau. Chau.
_Nos vemos. Traémelo, cuando pueda nomás, Ruben_Se me ocurrió recordarle, mientras se iba.
_¿Qué cosa?_ me preguntó
_¡El paragua, BOLUDOOO!_le grité, por que estaba, como a mitad de cuadra.

Nunca más, ví ese paragua; Celeste.

Jaaa!

Besos.
Vendré a visitarte de vez en cuando.

manuel abal

Minombresabeahierba dijo...

Soy de los que tiene aversion a las cosas descartables, ni mencionar plasticos y envases, me gustan las cosas solidas, que se mantienen en el tiempo y cuando se rompen se pueden arreglar o cambiar los repuestos. Lo mas complicado pasa por la gente descartble. Ah te agregue a mis links, besos

El gato vagabundo dijo...

Lo pero de los paraguas chinos, es que van perfeccionandose. Han llegado a romperse en el primer uso.

Claro, para la economia china, son perfectos.

En casa, los forrabamos de papel de aluminio y haciamos hermosisimas antenas parabolicas pre-direct TV (año 86 mas o menos)

celeste dijo...

Hola Manuel! Probaste con el FACEBOOK? Es una excelente herramienta para encontrar antiguos compañeros del cole. (y de paso recuperar paraguas, libros y hasta cassetes!)
Gracias, te espero.

celeste dijo...

Querido Minombre...
Los REPUESTOS... pocas cosas los tienen, no?
Respecto a la gente, el problema está en que con tanto vértigo y descarte fácil tomamos con liviandad las decisiones que involucran los sentimientos de los demás. Habria que llamar al zorro de El Principito, que nos cuente que somos responsables de lo que hemos domesticado.
Muchas Gracias!
Un beso

celeste dijo...

Gato vagabundo, no se me había ocurrido la fragilidad chino-paraguera fuera obra premeditada. Iré con más cuidado (la mafia china y todo eso ¿vio?)
Lo de las antenas parabólicas, jajaj muy ocurrente! =) Aunque resultaría sumamente antieconómico... ¿usted tiene idea de lo caro que está el papel alumnio hoy en día?
jajaja.
Gracias, saludos
jaja

Verónica Sukaczer dijo...

Yo vivo en Flores. ¿Dónde en Flores? Justamente el lunes, cuando llovía, yo estaba por Florida y me quise comprar un paraguas, porque lo necesito pero llegado el momento, siempre prefiero gastar el dinero en otra cosa. No lo compré. Los miré, los estudié, los abrí, y supuse que ninguno soportaría cuatro lloviznas o media sudestada. Me compré un sombrerito impermeable. Adiviná qué me preocupa que se moje los días de lluvia... Lindo blog.

celeste dijo...

Hola Verónica!
Gracias por pasar.
La paraguería se llama "La Europea", está en José Bonifacio 2491 (y Pedernera)
Hoy fui a retirar mi paraguas nuevo, quedó bonitísimo!
Comprate uno dale, tendremos más de una cosa en común!
Saludos!