domingo, 15 de febrero de 2009

15F

Populismo, en el sentido corriente del término, identifica a un gobierno con políticas económicas distributivas de los recursos nacionales, políticas sociales orientadas a favorecer mediante asignaciones y recursos a los más pobres y políticas fiscales agresivas hacia los sectores con amplio poder financiero y/o productivo de un país.
Estas características son compartidas por otras maneras de gobierno democrático que no califican de populistas; para ello se requiere además que quien o quienes gobiernan construyan un pueblo y apelen a él (a su soberanía) y que en él legitimen sus actos.
Como contrapartida deberán construir un no-pueblo, que sirva de enemigo, conspirador y culpable de los males del pasado y presente.
Digo construcción de un pueblo, porque "pueblo" como expresión de voluntad única encarnada en la historia como fuerza natural no existe. Existen, en las repúblicas democráticas, ciudadanos con ideas diferentes, gobernados por el consenso de la mayoría.
Para construir un pueblo es necesario representar una ficción de sentimiento único e igual.
Crear un pueblo requiere la construcción previa de una voluntad popular. Qué elementos se incluirán en esa voluntad popular dependerá de los objetivos de aquel o aquellos que la creen, de la historia de cada país, de la situación internacional vigente, de sus componentes sociales, etc.
Los ingredientes que se me ocurren necesarios son justicia social, reivindicación, fuerza popular y orgullo nacional. Los otros, que han caracterizado a ciertos populismos, incluyen raza, nación, soberanía territorial, liberación o religión en diversas dosis.
Todos los que han construido una voluntad popular lograron identificar con ella sus proyectos (personales o del partido). Luego será necesario impregnar esa voluntad popular con características ligadas a la lucha y al triunfo.
Son los ciudadanos, quienes comparten uno o más ingredientes de esa ficción - quizá todos- los que, fascinados con esa voluntad popular victoriosa, se transforman en pueblo. Los actores de esa ficción.
Triunfante la voluntad popular, no queda más que apelar a ella con vehemencia para que represente el telón de fondo de la monopolización del poder.
Y al que no le gusta… se jode, se jode.

“Faltaría sin embargo un reconocimiento a Hugo Chávez, por su aporte a la literatura española. Su último artículo publicado ayer 12 de febrero bajo el título "Las líneas de Chávez", es un inspirado documento de excepcional calidad, que solo los grandes escritores pueden elaborar.” Fidel Castro, Febrero 13 de 2009 11 y 30 p.m. (1)
Una cita con el futuro (aporte de Hugo Chávez a la literatura española)


¡PERO FIDEL QUERIDO! ¿No será mucho?

sábado, 14 de febrero de 2009

Cabos sueltos

Hay múltiples maneras de lastimar a los demás. Como variados son los modos de resultar heridos al dejarnos domesticar, como el principito y su rosa.
No hay trampa, pero caemos en ella.
No hay malas intenciones, pero terminamos sufriendo.
Andar en puntillas podría ser una alternativa; rodear el alma de apósitos, leyendo a diario las consignas de heridas pasadas. Estar atentos, no dejarse embaucar por el aleteo, intentar no caer. No es tan difícil.
Basta con quedarse en casa guardados, en silencio, tratando de pensar en nada y ocupando el tiempo en pavadas, o cosas serias. Lo mismo da.
No sea cosa que se desate el nudo.
No sea cosa que se suelte el deseo y se desarme de un plumazo este simulacro de calma.
No sea cosa que me ponga de una vez a llorar como es debido.