sábado 14 de febrero de 2009

Cabos sueltos

Hay múltiples maneras de lastimar a los demás. Como variados son los modos de resultar heridos al dejarnos domesticar, como el principito y su rosa.
No hay trampa, pero caemos en ella.
No hay malas intenciones, pero terminamos sufriendo.
Andar en puntillas podría ser una alternativa; rodear el alma de apósitos, leyendo a diario las consignas de heridas pasadas. Estar atentos, no dejarse embaucar por el aleteo, intentar no caer. No es tan difícil.
Basta con quedarse en casa guardados, en silencio, tratando de pensar en nada y ocupando el tiempo en pavadas, o cosas serias. Lo mismo da.
No sea cosa que se desate el nudo.
No sea cosa que se suelte el deseo y se desarme de un plumazo este simulacro de calma.
No sea cosa que me ponga de una vez a llorar como es debido.

4 comentarios:

Pradero dijo...

Colo te banco a full, lo sabés, si querés llamáme y le damos masa al puto ese de Valentín también.

;)

Besos!

celeste dijo...

Gracias Pelado!
¿Vos decís piñas, trompadas y cosha golda? No lo habia pensado, podría ser. Lo tendré en cuenta.

Al puto de Valentín sobreviví gracias a sabias dosis de semillón, sushi, música (hay gente que hace maravillas en Youtube) y Solitario Spider. Todo reemplazable excepto el semillón, obvio =D
Beso.

Anónimo dijo...

ESO TE PASA POR DEJAR QUE SE QUEDARA A DORMIR.
CON TIPOS COMO SAWYER NUNCA SE SABE.

celeste dijo...

muy gracioso/a. Te quiero ver a vos dejando a tamaño bombón durmiendo en el zaguán.