miércoles, 9 de septiembre de 2009

Abajo las armas...

No me he adherido al pacifismo, ni viceversa.
En nuestro país, tenemos asuntos cruentos que resolver, mas no una guerra.
No somos un estado beligerante, no se ha declarado una guerra civil, y tampoco estamos en la activa y poco ingenua calidad de neutrales en guerra alguna.

“Abajo las armas” es antítesis de “Arriba las manos”.
No es un grito al desarme privado, ni viceversa.
En nuestro país habría unas cuatro millones ochocientos mil armas de fuego en manos de la población civil, sólo el 25% de ellas están registradas en el RENAR.
Las armas, legales o ilegales, están diseñadas para matar y lo hacen con eficiencia. En el Gran Buenos Aires la mitad de las familias estaría armada. La mitad de estas familias armadas lo habría hecho “por la sensación de inseguridad”; el estudio no aclara si lo hicieron para defenderse o para delinquir, ni tampoco con cuál intención decidieron armarse la mitad de las familias restantes. Podemos imaginárnoslo, pero sospecho que la violencia y el delito no se combaten únicamente controlando la tenencia de armas.

La violencia nacional viene en envases diversos:

Escuchar la noticia del escape de un penal de máxima seguridad bonaerense del acusado del homicidio del Sr. Barrenechea es violento. La contradicción que surge lo es: o el concepto de seguridad máxima es alarmante o el acusado, estrictamente, no escapó.

Tratar de entender la premura en el tratamiento de la ley de medios por parte de un parlamento con mayoría oficialista manipulado por el PE, es complejo. Violencia es la justificación que sostienen los legisladores del FPV amparándose en el insostenible argumento de que “se trata de una ley de la dictadura, los argentinos nos merecíamos cambiarla”

Recibir una factura de servicios en la cual se pretende enrostrar a los usuarios un subsidio incomprensible es violencia. Que se incluya un cuadro comparativo indicando la dimensión disparatada de este subsidio, simplificando y mintiendo sobre datos tarifarios de otros países confirma que la administración de recursos energéticos en base a políticas de subsidio resultó ineficiente e ineficaz, carece de previsión y es de una injusticia meridiana (1)

La tergiversación de indicadores es violencia. La manipulación, por parte de organismos oficiales, en los informes estadísticos económicos y sociales es a todas luces un acto violento. Que pretendan justificar su accionar explicando burdamente que hay ciertos índices que es necesario manipular para que cierren las cuentas con el exterior da risa.

La inequidad manifiesta es violenta. Podemos ser más o menos sensibles a la realidad social de los pobres de argentina, más allá de la conciencia social de cada uno, hay una realidad en la que parece aún no hemos despertado; la desigualdad social extrema afecta no sólo a deambuladores de la ciudad que duermen en los zaguanes. Afecta también a los que tienen trabajo y pueden dormir abrigados, a los que tienen más recursos y confort, aún a los más privilegiados. Y no sólo indirectamente. Estamos afectados, vivimos inmersos en la inequidad. Y eso es violencia.
Es violencia vivir en este país que parece ser al país del NO SE SABE.
No se sabe cuánto aumentaron las cosas, no se sabe si los remedios curan, no se sabe si la pobreza es mayor o menor que hace tres meses, no se sabe cuántos chicos mueren por el Paco, no se sabe cuánta gente no tiene trabajo, no se sabe cómo se incrementan exponencialmente los patrimonios de algunos funcionarios públicos, no se sabe cuántos murieron de gripe porcina, no se sabe que destino tiene el superávit fiscal, no se sabe si se hará justicia.


(1) Tarifa eléctrica según una consultora privada: (Expresada en milésimos de dólar por KWh)
EDENOR/EDESUR, Argentina 31.9
Chilectra, Chile 205.6
Light, Brasil 140.6
UTE, Uruguay 160.3

Cuadro informativo incluido en mi última factura de electricidad:
Sin tener en cuenta la diferencia de salarios de cada país ni la realidad energética de cada uno de ellos (es muy diferente autoabastecerse y exportar que ser importadores de energía) si aplicamos una simple regla de tres simple se aprecia la manipulación de cifras por parte del ENRE:
(2) La foto ilustra el estado de abandono y descontrol de la avenida principal de uno de los distritos más poblados del conurbano bonaerense. Obras abandonadas, basura, aguas servidas, puestos ilegales, venta de comida sin inspeccionar, falta de limpieza y señalización.Barbarie y asco. Lamentable estado de la estación de la ciudad de José C. Paz cuyo intendente es el mismo señor que contribuyera a la última campaña electoral como jefe estratégico y aportara entusiastas contingentes de seguidores. También eso es violencia.