miércoles, 11 de noviembre de 2009

Con tenedor

Entre las muchas cosas que útimamente rondan mis pensamientos, hay un par de ellas que, por su simpleza, merecen ser compartidas. Las otras cosas, esas que nos agobian a la mayoría de los argentinos, prefiero dejarlas para próximas estaciones.
La primera livianita: ¿Qué hacemos con el aceite vegetal usado?
A menos que decidamos inaugurar en nuestras casas un taller de jabones artesanales sometiendo a primos y demás a sucesivos regalos de dudosa calidad, hay que tirarlo.
Al inodoro no. Leí por allí que 1 litro de aceite contamina 1000 litros de agua. Por favor, al inodoro NO.
¿A la tierra? Claro que no. Contamina el suelo (además resulta muy engorroso y complicado en esta ciudad de asfalto)
Entonces, a la basura. ¿Cómo? ¿En una bolsita? Lo probé, ojo que demanda enormes cantidades de energía, paciencia y detergente. ¿Recolectándolo en una botella? Es más fácil que en la bolsa, pero requiere espacio y organización (además de un embudo)
Suponiendo que hayamos resuelto el modo de tirarlo a la basura no estamos liberados de responsabilidades ya que nuestro amigo recolector nos informará amablemente que eso no se puede (si se trata de un volumen considerable generado por un comedor infantil, lo dirá con mayor vehemencia).

- ¿Qué no se puede?
- Tirar el aceite usado en una botella.
- Ah… no se puede. ¿Por qué?
- Porque es una basura especial.
- ¿Qué hago entonces?
- Llame al gobierno de la ciudad.


En internet me enteré que el aceite vegetal usado se recicla, se transforma en biodiesel y se utiliza en la Ciudad de Buenos Aires (en un 5%) como combustible para un camión recolector de residuos usado como prueba piloto.
Ahá, bien. Entonces… ¿qué hacemos con el aceite usado?

- ¿Agencia de protección ambiental?
- Si digame
- Lo llamo de un colegio privado de la ciudad.
- Si digame
- Por el tema del aceite vegetal usado, para saber cómo debemos actuar en el desecho.
- Si digame
- ¿ustedes tienen un servicio de recolección de aceite usado?
- A ver… ¿de dónde me llama?
- De un colegio.
- ¿Son generadores?
- ¿Generadores?.. ehh…
- ¿son generadores o no?
- Si quiere decir si “generamos aceite usado” si, por eso mi pregunta…
- ¿PERO SON GENERADORES? (interrumpiendo)
- Disculpe señor, no lo entiendo.
- Primero se tiene que inscribir en el registro.
- ¿En el registro de generadores de aceite? (ahogando la risa)
- Si
- Ah… ¿eso es para poder tirar el aceite en el lugar adecuado?
- Puede ser que le retiren o no. Depende.
- Leí que en la provincia de Buenos Aires pasan camiones especiales recolectando el aceite por los domicilios, incluso particulares.
- MIRE. En ALGUNOS municipios sí. Pero acá en la ciudad la ley dice que primero hay que registrarse. Usted se registra, presenta la documentación (menciona una lista de papeles engorrosos) va un inspector (empecé a preocuparme) y después de evaluar y registrar el lugar (preocupación en aumento) se le designa un recolector y un controlador de recolección.
- Ah, bueno. Muchas gracias.
- Clic.

¿Y si a eficacia le sumamos eficiencia?
Si para cada evento va a crearse una oficina de gestión y planeamiento, con abundantes recursos humanos y técnicos, la burocracia nos aplastará.
No está bueno llamar para informarse sobre un tema menor y que lo atosiguen a uno con registros, inspecciones y controles periódicos. Sobre todo porque de esos registros, inspecciones y controles periódicos no hubo información alguna hasta que se preguntó.

Bueno estaría una campaña masiva de concientización sobre residuos tóxicos, organizando la recolección domiciliaria o instalando contenedores en las calles para uso específico. Cabe aclarar que dichos contenedores deberían servir sólo para resolver el problema del aceite usado y no para beneficio fraudulento de licitadores y funcionarios.
Es más bien facilito… que al fin de cuentas es aceite usado.