jueves, 28 de enero de 2010

Diletante




Pork better for sex than Viagra - Argentine leader
Reuters January 28, 2010, 8:05 am

BUENOS AIRES (Reuters) - Argentina's president recommended pork as an alternative to Viagra on Wednesday, saying she spent a satisfying weekend with her husband after eating barbecued pork.
"I've just been told something I didn't know; that eating pork improves your sex life ... I'd say it's a lot nicer to eat a bit of grilled pork than take Viagra," President Cristina Fernandez said to leaders of the pig farming industry.
She said she recently ate pork and "things went very well that weekend, so it could well be true." Argentines are the world's biggest per capita consumers of beef, but the government has sought to promote pork as an alternative in recent years due to rising steak prices and as a way to diversify the meat industry.
"Trying it doesn't cost anything, so let's give it a go," Fernandez said in the televised speech.


Oink !

sábado, 23 de enero de 2010

Una Palabra


Zapping mudo. Clic. Está la misma mujer, clic en varios canales. Clic. Mirándola mejor es Julia Roberts. No sé lo que dice clic, pero puedo imaginarlo. Están hablando de Haití. Clic. Juntando dinero o adoptando niños. Clic.
Si escribes HAITI en tu celular y envías un mensaje estarás donando 10 dólares. Clic. Se juntan millones de dólares. Para ayudar a las víctimas del terremoto. Clic.

La Española era una boscosa isla tropical del mar Caribe. Allí, tierras adentro, vivían los Taínos organizando poblados en los claros de la selva. Construían sus viviendas (bohíos) con hojas de hinea y maderas de los árboles, para dormir usaban hamacas (a ellos debemos la palabra). Trabajaban la cerámica, eran talladores, hilaban redes y manufacturaban el oro de sus ríos.

Hoy el suelo es improductivo. Ha sido arrasado desde su “descubrimiento”, cuando los españoles explotaron la zona sin bosque con el monocultivo del azúcar y la trata de negros. Los siguieron los franceses talando árboles para ampliar las tierras destinadas a la explotación del café y tabaco.
A fines del siglo XVIII, mientras Europa se sacudía con la Revolución Francesa, en Haití la mano de obra esclava se rebelaba y prendía fuego las plantaciones en una tumultuosa revuelta.
En 1824 Francia reconocería la independencia de la devastada Haití no sin antes cobrar 93 millones de francos como indemnización. ¿De dónde sacó la empobrecida isla tanto dinero?, de sus bosques; una gran parte de esa fortuna la pagaron con madera.
Después de la independencia las clases pobres fueron empujadas hacia terrenos menos fértiles, dedicándose los mejores suelos a la creciente industria de carbón vegetal y destruyendo el 97% del bosque.
El suelo esponjoso de Haití está muerto, ha sido erosionado hasta su capa rocosa.
La falta de árboles y la erosión propician las inundaciones, los aludes de lodo y la falta de agua. Aún antes del terremoto conmovedor los haitianos comían, para saciar el hambre, galletitas hechas con arcilla, aceite y sal.
Los Haitianos son 10 millones, 9 ½ millones de ellos son descendientes de africanos.
Sobreviven 8 millones de indigentes.



video

martes, 5 de enero de 2010

Sonría, lo estamos filmando.

Doy por sentado que Boletos, por favor no ha de tener importancia en vuestro diario trajinar. Incluso en el mío; las cosas que tengo que hacer, las que tengo que pensar y la vida misma viene ya con suficientes distracciones.
Sin embargo hay una sensación de mínima inquietud que me acompaña mientras pasa el tiempo y yo sin escribir algo; insólita sensación de deber incumplido, tarea pendiente y desasosiego. Como contrapartida sé que luego de cliquear “publicar” me sentiré feliz. Como si se tratara de una catarsis liberadora, un alivio y hasta un fugaz éxtasis generado por algún comentario.

El mundo público en el que vivimos me ha abrumado.
Se suceden eventos extremos, hasta el colmo de ridículos y tras ellos los cronistas y tras ellos la gente que multiplica las crónicas de modo que los hechos se reproducen en una sucesión que agobia y desconcierta.
Pareciera que las cosas que pasan y su carga de dramatismo nos reducen la existencia a diálogos de ascensor, vaciando las conversaciones de interés, de pausa, dejándonos sin reflexión. Muy triste todo. No queda mucho para decir. O al menos no hay mucho políticamente correcto para decir. Nada para decir que no nos convierta en vulgares reaccionarios.

Hoy, mientras esperaba a un Sr. martillero (después de 16 años de vivir en un pintoresco y acogedor departamento decidí mudarme a otro pintoresco, acogedor y grande) me hice un mimo en Café Martínez y, cortado y bombón de ciruela mediante, me puse a leer el diario. Como siempre: de atrás para adelante. Allí nomás la tira de humor me introdujo en la noticia que más páginas llenaba:

- Uy!… murió Sandro - pensé o creí pensar.
- Sí, pobrecito.

Giré mi cabeza para comprobar que no se trataba de nadie conocido - era ignoto -, entonces dirigí una mueca semejante a una sonrisa al señor inofensivo de la mesa de atrás, acompañé con un gesto de asentimiento firme, para concluir con mi mejor cara de orto (que es buena) antes de volver a girar la cabeza.
Todavía no me entiendo tamaña hostilidad.
Traté de seguir hojeando el diario como si nada, pero la inquietud era creciente y el sentimiento de culpa por el maltrato también.
Pensé que lo mejor era explicarle que no era mi intención entablar conversación, que sin querer pensé en voz alta, que me sorprendió y me dio vergüenza, que disculpe la cara de orto… Para cuando junté coraje y me di vuelta el señor ya no estaba.

La noticia de la inauguración de una colosal torre en Dubái me impactó, había una foto muy bonita llena de luces y demás; otra noticia que relacionaba el nivel de desarrollo de un país con el de sus trenes logró ensimismarme y me olvidé del señor.

Lo de los trenes es tremendo. Si se googlean fotos de trenes del mundo los más parecidos a los nuestros son los de la India. Y no hace falta google alguno, con sólo tomarse un tren de vez en cuando puede uno sumergirse en la realidad del conurbano. Es atroz. Ya no me da miedo, eso era al principio, ni siquiera impotencia o bronca, como cuando era adolescente; ahora sólo me da una tristeza abismal. Si pueden, no lo experimenten.

En eso de los trenes estaba cuando me acordé de la teoría de la dependencia. De allí di un salto mental hacia los viajes espaciales (estuve hablando de eso con mi hijo, creo que surgió la conversación mirando algún Stars Wars yo, sin saber nada del tema, dije con convicción que el problema a resolver en esos viajes no era la distancia sino el tiempo) y la cuestión tiempo como variable inexorable me hizo concluir que nuestro país aún no pasó de siglo.
Las cosas que nos rodean, la forma en que vivimos, trabajamos y nos comunicamos, nuestras normas y la forma de gobernar son del siglo pasado.

Cerré el diario deteniéndome en la necrológica tapa y repetí, esta vez para mis adentros, Argentina está en el siglo XX.
Pedí la cuenta, pero no pude pagar porque el señor de la mesa de atrás ya lo había hecho.
Había, además, dejado un bombón y un mensaje que me transmitió la moza entre fastidiada y divertida:

- me pidió que le dijera que tenga un buen año y que le gustó conversar con usted.

Claro que me siento mal.

Lo peor de todo es que los inoperantes de Telecentro se la llevaron de arriba: después de más de 40’ en sucesivas llamadas infructuosas me indicaron que la baja es un “trámite personal”. Estoy segura que contraté el servicio por teléfono.
Pero fui, sin chistar, a las 3PM (35º) hasta las “oficinas comerciales” (pocilga en la loma del orto) para que, luego de otros 40’ y no sin preguntarme exhaustivamente los motivos de mi decisión e informarme que el mes de febrero “corresponde facturar” ( -pero faltan 26 días para que comience el mes de Febrero - son nuestras normas), me dieran un papelito sudado y manuscrito como comprobante de baja porque “nos quedamos sin tóner”.
Estaba tan pero tan mortificada con mi actitud hacia el señor indefenso de la mesa de atrás que sólo atiné a decir:

-muchas gracias.