jueves 13 de enero de 2011

Malparida

Imagínese viendo una novela en la TV. 
No puntualmente, ni todos los días, ni poniéndole demasiada atención, pero imagine dejándose atrapar por el juego.
Imagine que a la novela la ven, además de usted, algunos de sus compañeros de trabajo. 
No puntualmente, ni todos los días, ni poniéndole demasiada atención, pero imagine que la atención brindada trasciende los 40’ diarios de transmisión y se cuela en las conversaciones del almuerzo.
Imagine que al poco tiempo empieza a avergonzarse de su novela, las críticas a la pésima actuación de sus protagonistas no se defienden ni rescatando el oficio de los actores secundarios. Imagine que a medida que van sucediéndose los capítulos la trama se hace cada vez más inverosímil. Imagínese atrapado en una trampa para osos.
La historia se cae a pedazos; se suceden muertes, amnesias, suicidios, desapariciones, caídas traumáticas, demencias, casamientos interrumpidos, disparos y hechizos. Encuentros y desencuentros  imposibles, corrupción policial, trata de blancas, estafas y ahogos en el Rio Paraná.
Traiciones, engaños y secuestros. 
Gente envenenada, atropellada y enterrada viva. Todo junto, hasta un pica hielos.
Todo junto, sin respiro ni respeto por usted transformado en espectador involuntario del pésimo trabajo de un par de guionistas.  
Imagínese una historia donde las cosas se resuelven, siempre, gracias a que los malos espían a los buenos y escuchan sus conversaciones. Un verdadero fastidio.
Imagínese que usted, harto de sentirse un idiota mirando boludeces, decide de una vez y para siempre prescindir de la TV industrial nacional. 
Clic. Imagínese.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Según mi Tío augusto, así, con T de Tío mayúsculo y a de augusto minúsculo, hay que mirar Tinelli. Y también esas novelas malparidas y gasoleras. Y cada cosa que comience luego de Telenoche. Porque pensar es ingrato, pensar es sufrir, según mi Tío augusto. Nadie que se ame... que se aprecie ligeramente puede soportar recordar a su amada Eleonora, aquella que hace apenas tres o dos meses era el amor. Nadie. Nadie puede, podría pagar el precio de la lágrima sensata y díscola. Pensar es sufrir. Quién, acaso, podría soportar las tristes noticias del mundo. Mi Tío augusto decía eso una y otra vez. Pensar es sufrir, más vale ir por la mudez ensordecedora. Que la malparida vengativa mate al gasolero bonachón y laburante. Y si el policía no puede con la malparida que llamen a jíman y su papá esqueletor, o era su tío, ya no recuerdo. Lo que sí recuerdo es que el gato era gay, y cuando se transformaba era muy parecido a Fort.
Cambiando de tema, muchacha, muy buenas las recetas de sushi.

¡Salud!
Isidoro.

Anónimo dijo...

" (...) muertes, amnesias, suicidios, desapariciones, caídas traumáticas, demencias, casamientos interrumpidos, disparos y hechizos. Encuentros y desencuentros imposibles, corrupción policial, trata de blancas, estafas y ahogos en el Rio Paraná.
Traiciones, engaños y secuestros.
Gente envenenada, atropellada y enterrada viva. Todo junto, hasta un pica hielos."

Sacale el Paraná, sumale unos osos polares y tenés LOST (?)

natalia dijo...

tal cual lo que decís, yo empecé a verla porque me parecía una novela distinta, pero después se fué de guón y la veía cada vez menos y cuando aparareció Gabriel Corrado y toda esa historia antigua, dije BASTA y NO LA VÍ NUNCA MÁS.

meiling_sakura dijo...

Celeste deberías saber que las novelas de Argentina, desde que tengo uso de razón, me parecen, parecieron y parecerán, un fiasco.