domingo, 9 de septiembre de 2012

Tecnópolis, el DNI y mi rabieta.


Buenas tardes Señor Ministro,
Quiero compartir con usted mi experiencia del viernes 7 de septiembre:

Mi padre, un septuagenario laburante, decidió tramitar el nuevo DNI. Él dice que lo quiso hacer para aggiornarse, yo pienso que fue por comodidad y coquetería (la Libreta de Enrolamiento delata su década y es enorme).
La cuestión es que pidió ayuda a su única hija (dos trabajos, inquilina permanente de la Ciudad de Buenos Aires). Saqué turno para el viernes de 18 a 19 en Tecnópolis, cómodamente desde mi casa.

Mi padre vive en Tortuguitas, municipio de Malvinas Argentinas. Dicho sea de paso, no goza de agua potable, gas natural ni cloacas. Vive con mi madre; juntos, solos, sobrellevan varios ACV que la han dejado cuadripléjica. Yo, hija dedicada y culposa, decidí pedir permiso en mi trabajo de la mañana para retirarme antes, faltar a mis actividades de la tarde e ir a buscar al viejo para traerlo a Tecnópolis ida y vuelta. Entre baches y peajes, unos 75km. 
Dejamos a mamá a cargo de una enfermera, fueron $150. Sin factura. Por favor no lo divulgue.
Llegamos a Tecnópolis un poco estresados por el intenso tránsito y nos recibió un amable gendarme informando que el predio estaba cerrado.

- es que no venimos al predio, tenemos turno para tramitar el DNI.
- está cerrado señora.

No le dije Sr. Ministro: soy hipoacúsica, si bien pude comprarme audífonos nuevos, creí que estaba escuchando mal. De modo que insistí.

- tenemos turno para el DNI.
- ESTÁ CERRADO SEÑORA.

Claro y contundente. Me asombro, me exaspero, me enojo. Pido hablar con alguien más.
No hay nadie, solo gendarmes. Insisto, mucho. Tanto, que me mandan a Intendencia.
Allí un grupo, unos 6 o 7 tomando mate, me dicen lo mismo. Que el parque cierra por lluvia. Y que mañana podremos realizar el trámite, si no llueve.

Mi padre está consternado, yo furiosa. Llamo desde el auto - con el manos libres, señor ministro- a RENAPER. Me atiende una señorita, dice que solo está allí para los turnos de "veinticincodemayoypaseocolonlodemasnosabriadecirleseñora"

- yo saqué turno en la pagina de RENAPER, ¿vos no trabajas en RENAPER?
- si señora, pero solo para  los turnos de veinticinco de mayo y paseo colon señora
- ¿y Tecnópolis?
- tiene que informarse en la página web señora

Mire Señor Ministro, no sé si graban las conversaciones en RENAPER, si las graban, esa loca desaforada del viernes a la nochecita era yo. 
Pido disculpas a la señorita, no creo que ella decida qué decir en el teléfono. 
El DNI pudimos tramitarlo al día siguiente, por suerte el sábado salió el sol.

Sugiero que inserten una advertencia meteorológica en la página de turnos del nuevo DNI. 
Lo del viernes fueron casi $700 entre viáticos, enfermera y descuentos laborales. 
Mi valioso tiempo perdido, Florencio, te lo regalo. De nada.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Bullshit



Una de dos: o la verdad no es una sola o alguien miente a sabiendas.  Cristina Fernández, la presidenta de los argentinos, dice enfáticamente desde la ciudad de Concordia, que Argentina es  un país modelo, que ha crecido en estos nueve años como no lo ha hecho en los últimos doscientos de su historia (en verdad son los únicos doscientos). Dice eso en el minuto 19 de su discurso con motivo de la inauguración de nuevos tramos de la Ruta Nacional 14. Dice específicamente que se han construido 301km de autovía de los 503km totales y que cuando se inauguren los 202km que restan se estará inaugurando un sueño.
Dice otras cosas. Entre otras,  que Néstor Kirchner,  su marido fallecido hace casi dos años y ex-presidente de los argentinos entre los años 2003 y 2007, está entre nosotros. Es una licencia poética que le habilitamos. Dice, a propósito de Néstor, que era un flaco desgarbado convencido de que los argentinos podían vivir mejor. La gente aplaude, en evidencia del logro.
Volviendo a la ruta en cuestión, Wikipedia informa que la RN14 tiene  1.127Km, más del doble de los que menciona Cristina Fernández en su discurso. Supongo que ella se refería a la parte de la ruta que está sobre la provincia de Entre Ríos, lástima que no fue clara. Wikipedia también dice que la autovía empezó a construirse el 26 de noviembre del 2006 y detalla unos 210km de autovía inaugurados. Hago cuentas: se construyen unos 42km por año sobre amable llanura.
No sé si es mucho o poco. Seguramente es lo suficiente como para que en seis oportunidades las autoridades nacionales, mediante videoconferencias televisadas o personalmente, hayan destinado discursos inaugurales a cada nuevo tramo.
En Julio pude viajar por España, para una parte del recorrido decidimos alquilar un auto pequeño. Lo pedimos con GPS. Pero estaba desactualizado y acabamos subiendo a una autovía nueva que no figuraba en el mapa y que nos alejó un poco de nuestro destino. Era la nueva Autopista de Guadalmedina, la AP46. Viajar en ella fue como volar entre las nubes sin bajar del auto. En el viaje conversamos acerca de lo difícil y costoso que debe haber sido su construcción. Nos asombró el notable trabajo de ingeniería, los túneles, las curvas peraltadas –muchísimas- los interminables puentes entre montañas. Mucho mayor fue nuestro asombro cuando vimos en un mapa, ya en franco divorcio con el GPS, que esa era una de las tantas autopistas que recorrían la zona, incluso había otra – la A45 –  que corría paralela a pocos kilómetros.
La AP46 empezó a construirse en febrero de 2008, en octubre de 2011 estaba terminada.
Hace poco Cristina Fernández habló de una máquina suiza de imprimir billetes que los argentinos logramos rescatar de su destino final (el desguace), lo dijo con orgullo. Fuimos capaces de hacer funcionar algo que otros tiraban a la basura por obsoleto. Lo dijo con énfasis y cosechó aplausos. A mí me dio vergüenza, francamente. Mucha vergüenza. Hace unos meses sentí algo parecido; fue cuando Cristina Fernández  tomó un diario español para hablar a los argentinos y argentinas del mundo que se derrumba.
No sé si para entender lo inexplicable o qué, pero  trato de escuchar completos todos los discursos de Cristina Fernández. En esos minutos perdidos de lo cotidiano (cortarse las uñas de los pies, lavar los platos, planchar, etc.) sintonizo el Ipad en el canal casarosada de Youtube.
Mientras me pinto las uñas me acuerdo del cartel celeste que habían puesto hace seis años en el paso a nivel de la calle Rojas del Ferrocarril Sarmiento anunciando el soterramiento.
Hay días, como hoy, en los me siento una cipaya vendepatria.
Y bué. Ya vendrán mejores días.